Valladolid: tradición y devoción en Semana Santa

Son las doce de la noche y el sonido de las bandas que acompañan las procesiones se puede oír a lo lejos, el significado de ser profundamente católico empieza a cobrar otras dimensiones.

Provengo de un país católico y a pesar de conocer la fe, haber participado de ella y saber lo que significa para los profesantes, hay elementos que me habían evadido y que vine a descubrir en Valladolid. La Semana Santa de esta ciudad es una de las más famosas de España. Distintas celebraciones tienen lugar, siendo la de la Valladolid la única candidata para formar parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Es un evento que atrae al turismo y que llena las calles de creyentes y no creyentes. A pesar de no ser un evento que invite a la fiesta, los que persiguen en sus viajes la cultura y la vista al pasado de una región lo encontrarán fascinante.

Por 10 días las cofradías, que son asociaciones de fieles,  caminan por las calles con sus largas túnicas y las inmensas estatuas con motivos religiosos, que recrean los últimos días de Jesús o conmemoran alguna Virgen. Con todas esas prácticas la Semana Santa nos hace recordar la importancia del catolicismo en España. Las demostraciones del presente no son más que un reflejo de la importancia que llegaron a tener estas procesiones en el pasado y que han perdurado ya sea por tradición o por devoción.

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Procesión Semana Santa de Valladolid

A lo largo de la semana cada procesión busca alguna manera de mostrar su fervor religioso y distintos eventos llenan los espacios de la calle. El Jueves Santo incluye la liberación de un preso desde los juzgados en la calle Angustias y se une a los cofrades para empujar la carroza de la Virgen de la Piedad, el viernes se arrastran banderas en señal de luto, el Sábado Santo numerosas mujeres salen en la procesión con mantilla española en solemne tristeza. En un mundo acelerado, lleno de nuevas tecnologías y tendencias que cambian por segundo, por 10 días la ciudad recurre al pasado y la atención de muchos está en el esplendor y grandiosidad que pueden dar a la Semana Santa.

El día cumbre es el Viernes Santo, cuando ocurre la Procesión General de la Sagrada Pasión del  Redentor con las 20 cofradías de Valladolid. La Plaza Mayor se llena de gradas y los que hayan comprado el ticket (de 10 a 15 euros) tienen derecho a su asiento. Sí, la fe debe pagar su entrada. Los demás espiamos por los huecos y cazamos a los caminantes con túnicas en las calles.

Esplendor de las Cofradías

Ahora bien, mi asombro no es por la cantidad de fieles, es por la majestuosidad y solemnidad del evento. En los diferentes recorridos se puede ver niños, adultos y personas de la tercera edad que deciden tomar parte de las procesiones. Van ataviados con túnicas de diferentes colores dependiendo de la cofradía y aunque todas son un poco diferentes pueden incluir bocamangas de encaje, capas de terciopelo, guantes y el capirote, el sombrero puntiagudo que a mi parecer da un aire muy medieval a los cofrades.

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Cofrades en la ciudad vecina, Palencia

Muchas de las cofradías van acompañadas por bandas tocando cornetas y tambores, que con su sonar ceremonial y profundo marcan el paso de los caminantes y atraen a los curiosos desde sus ventanas o de otras calles. Llevan nombre como: Cofradía Oración del Huerto, Cristo de los Artilleros, de la Preciosísima Sangre, de la Sagrada Cena o del Santísimo Cristo Despojado; muchos de sus fieles pagan sus penitencias y van descalzos o cargando el peso de los Pasos.

Los Pasos son las grandes estatuas que convierten las procesiones en museos andantes. Las figuras reciben el nombre de pasos procesionales, “paso” significa escena de pasión y sufrimiento. Son llevados a costal o en carrozas empujadas por los cofrades; 33 de ellos con todas las escenas de la pasión de cristo se ven el Viernes Santo en Valladolid. Muchos de los Pasos son obras de prestigiosos artistas que se encuentran en museos y cumplen su misión una vez al año por las calles de la ciudad. Pero sean estatuas renombradas o no, cada cofradía busca la forma de resaltar en una especie de competencia amistosa. El manto de uno de una de las estatuas está bordado por las mojas de Carrión de los Condes, otro es llevado con la iluminación de blandones de cera blanca, otro lleva un paño con el rosto de Cristo que cada año es pintado un artista vallisoletano diferente y así más.

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Pasos

Si podemos enfocar la vista y solo observar a los cofrades y sus pies descalzos de penitencia nos remontamos al siglo XV cuando empezaron a celebrarse las primeras procesiones de Semana Santa en Valladolid o al XVII cuando vieron su mayor esplendor. Entendiendo así que lo que podemos encontrar como peculiar para nuestro tiempo, tuvo su razón de ser por la importancia que la fe tuvo y sigue teniendo para muchos. Ahora un concierto, un festival en la ciudad u otro gran evento se llevan toda la atención y se hacen lo más grandioso posible, pero en otro tiempo fueron las procesiones, los cofrades y las penitencias el centro.

Es la una de la mañana ya, no se escuchan más las cornetas y tambores pero mañana despertamos con campanadas porque es Domingo de Resurrección.

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Cofrades empujando uno de los Pasos

Más información: http://www.valladolidcofrade.com/

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